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La Electroterapia, una técnica maltratada

La electroterapia, una técnica maltratada

Hace más de veinte años que me dedico a dar clases de electroterapia e intento que todos mis alumnos, entiendan la importancia de una aplicación correcta de la terapia electrofísica (me gusta más nombrarla así, ya que la electroterapia es solo una parte de la electrofísica). Mi tarea no es nada fácil; con el paso del tiempo ejerciendo nuestra profesión, la presión asistencial y el propio día a día vamos utilizando la terapia electrofísica, como una terapia sin importancia, dando igual lo que pongamos, lo que hagamos y la forma en que lo apliquemos y nada más lejos de la realidad. También es cierto que como asignatura normalmente la enseñamos en el último trimestre del primer año de carrera siendo esto, a mi criterio, un error. Durante el primer año de carrera el estudiante debe centrarse en asignaturas troncales como la anatomía y la cinesiología. Espero que con los nuevos planes de estudio podamos tenerla en un lugar más idóneo (el último trimestre de segundo año por ejemplo), que es donde el futuro fisioterapeuta se introduce poco a poco en el conocimiento de las patologías y alteraciones estructurales que tratara en un futuro, siendo este el momento en el que debería introducirse la electrofísica, e incluso, puestos a pedir sería bueno que pudiese disponer de una mayor carga lectiva de tal forma que además de los conceptos teóricos podiesemos profundizar más en la terapéutica, dispondrá de más conocimientos clínicos.

La electrofísica, pocas veces, se ve respaldada o acompañada por la evidencia científica y en muchas ocasiones la medicina basada en la evidencia tampoco nos aporta criterios de fiabilidad. Sin hablar de los protocolos comerciales, que pueden ser de utilidad solo a aquellos fisioterapeutas sin experiencia o sin los mínimos conocimientos.

Sabemos que en toda terapia médica es muy importante, la sustancia activa, la dosis y el tiempo de aplicación, pues bien, estos mismos criterios son los que deberíamos tener en cuenta los fisioterapeutas en el momento de aplicar una terapia electrofísica; el tipo de corriente, su forma, la carga eléctrica, la dosis y el tiempo de aplicación ya sea en electroterapia u otra modalidad electrofísica (termoterapia, ultasonoterapia, etc). Como terapia, es imprescindible, conocer las bases de la respuesta neuromuscular para poder aplicar adecuadamente la electroestimulación o electroanalgesia y así, poder obtener un resultado optimo, ya que, al fin y al cabo, este es nuestro objetivo terapéutico. “La mejor respuesta terapéutica con la menor agresividad según el medio que utilicemos”.

Por ejemplo, en una electroestimulación más importante que el tiempo de aplicación, es la cantidad y calidad de contracciones que le hagamos al musculo o grupo muscular, dependiendo esto, principalmente, del balance muscular obtenido periódicamente a la aplicación de la electroterapia. No debemos aplicar la misma carga eléctrica a un musculo con un BM=1, que a otro con un BM=3, porque la respuesta de la fibra muscular no es la misma. No podemos aplicar el mismo estimulo eléctrico ni la misma dosis a unas fibras musculares tónicas que a unas fibras musculares fásicas ya que cada una de ellas responde a diferentes frecuencias eléctricas. No podemos aplicar la misma electroanalgesia en un dolor agudo que en un dolor crónico ya que no responderán igual las fibras A4, que las A5 o las C y así sucesivamente podríamos ir comentando uno a uno los principios de aplicaciones de las diferentes terapias electrofísicas.

El 60% de la masa corporal está formada por el sistema osteomuscular y este a su vez es el principal consumidor de la energía corporal. Aparte de la función evidente de sostén y movilidad del cuerpo, también tenemos actividades bioquímicas, biomecánicas y bioeléctricas que pueden verse alteradas, y que la electrofísica puede ayudarnos a resolver. Sin olvidarnos de los diferentes sistemas reflejos como la acupuntura o los reflejos neurolinfáticos que son zonas que revelan cambios mesurables de potencial eléctrico cutáneo que a nivel diagnostico son medibles y a nivel terapéutico tratables.

Los fisioterapeutas damos mucha más importancia a otras formas de terapia que aplicamos que a la propia terapia electrofísica y en muchas ocasiones el árbol no nos permite ver el monte y esta es, sin duda, una de estas ocasiones. Nos preparamos para unas buenas técnicas de terapia manual, para diversas técnicas de masaje que son muy necesarias y adecuadas y nos olvidamos de la terapia electrofísica que es una gran coadyuvante para fortalecer, ayudar conjuntamente con otras terapias, e incluso resolver por sí sola un sinfín de patologías. Por ello, es necesario que comencemos a darle la importancia que tiene, y para ello nos hace falta un profundo y buen aprendizaje de la técnica. Solo así la electroterapia o eletrofísica (como me gusta llamarla) dejara de ser una técnica maltratada y la situaremos en el lugar que se merece como una técnica más al servicio de nuestra profesión.

Xavier Oliver Casanova
Fisioterapeuta Col. Nº 8
Director General ICSiB, S.L.
Profesor Asociado UIC